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lunes, 3 de mayo de 2010

Cuando chico yo era rubio

Créalo o no, el título de la siguiente nota es cierto: Cuando chico yo era rubio, y no sólo eso, también tenía dos cejas, los dientes derechos y pesaba lo que pesa un niño normal. ¿Qué pasó en el camino? Anda tú a saber.

Media wevá, yo también debe estar pensado usted ahora, y claro, no es gran cosa porque la gran mayoria de los latinoamericanos somos más blancos cuando pequeños a causa de la hormona llamada MELANINA que es, en efecto, la que le da el color a la piel. Como esta hormona reacciona con el sol, los pequeños sudacas somos algo así como rubios de niños...algo así.

¿A qué quiero llegar con todo esto? Pues es muy simple de deducir: A la tan recurrente cita de la hermosa infancia aria, tan lejana y tan distinta a la horrorisidad de los rasgos indígenas que están grabados en nuestro código genético.

Supongo que no es necesario escribir IRONÍA junto a la frase anterior, creo que se entiende ¿O no?

Es una verdadera lástima la odiosidad en que está sumida nuestra sociedad. Aunque a simple vista somos hermanos de quiltraje, de nuestros múltiples colores de piel, mestizos, hijos e hijas del conquistador y del conquistado, nos esmeramos es restregarnos en la cara nuestro árbol genealógico cuyas raíces se encuentran en el viejo continente.

Mi bisabuelo llegó de Rusia en un barco; Todos mis tíos son rubios, menos mi papá; La mamá de mi tata tenía un fundo en el sur, son algunos de las muchas pruebas de linaje que hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas. Pareciera un rasgo propio de nuestra cultura como Chilenos esconder nuestro pasado carente de clase, etiqueta o sangre azul, porque el linaje y tu nivel de ingresos están completamente ligados. ¿Será que somos hijos del miedo? Pues yo he llegado a pensar que así es, que es por eso que los Europeos se rién de los indios, que los más acomodados de los más desposeídos, que los más claros de los más oscuros: Miedo. Miedo a ser tú el blanco de las burlas, miedo a que sea tu dignidad la pisoteada y tu sangre la insultada, porque mientras más fuerte ríes, menos se escuchan tus lamentos de ese terror que paraliza cada uno de tus huesos, de tus nervios y termina apagando tu cerebro.

Quiero creer que la ignorancia es el causal. Me gustaría convencerme que quienes esconden sus argumentos nazis detrás de su apellido Alemán no saben que sus antepasados o fueron exiliados de la Alemania gobernada por el tipo del bigote, o fueron campesinos pobres traídos para colonizar las tierras del sur. Estaría encantado que de una vez por todas los Subercaseux, los Amunátegui, los Altamirano asumieran que ya son parte del listado nacional.

El día en que los Chiwailaf y los Echeñique se reconozcan como hermanos mestizos, Chilenos hijos de una misma raza variada y hermosa, el día en que ya no queden de esos que con toda responsabilidad llamo CERDOS CLASISTAS ASQUEROSOS, recién ese día podremos decir con orgullo que vivimos en un país más justo.

González, Álvarez, Smiths, Puyrredón, Covarrubias, Toro, Marilao, Hernández, Solari, Müller. Todos juntos por Chile y el mundo. Marrichiweu!!!

"Si este mundo es uno y para todos, todos juntos vamos a vivir"- Los Jaivas